| Enoturismo
Son
todos los servicios turísticos
relacionados con el producto del
vino, desde las visitas a fincas
y bodegas para el conocimiento
de su proceso de elaboración,
conservación, servicios
gastronómicos en el lugar, hasta
la posibilidad de pernoctar en
medio de los viñedos.
Mendoza es el principal
productor nacional de vinos,
actualmente mas de 800 bodegas
producen vinos de alta calidad
para el mercado interno y
externo.
Desde el punto de vista
geográfico en Mendoza las
regiones vitivinícolas de mayor
desarrollo se pueden agrupas en
tres regiones: Región Norte
(Luján y Maipú), Región Centro
(San Carlos, Tupungato y
Tunuyán) y Región Sur (San
Rafael y Gral. Alvear)
Historia del Vino
Mendoza, capital mundial del
vino, es conocida mundialmente
como la tierra del sol y del
buen vino. Esto se da a raíz de
la calidad de la producción de
las bodegas.
Luego de la fundación de
Mendoza, la actividad
vitivinícola fue ganando
terreno. La teoría nace primero
con Pedro de Castillo (primer
fundador de Mendoza), quien
habría introducido la vid desde
Chile; o bien con el segundo
fundador, Juan Jufré quien fue
el responsable de las primeras
plantaciones entre 1569 y 1575.
En 1700, las tierras para la
actividad vitivinícola se
cotizaban por la cercanía a la
plaza principal y por la
cantidad de vides que contenían.

“Varias leyendas rodean a la
aparición del vino, por primera
vez en el mundo, una de las
leyendas griegas le atribuye a
Dionisos la idea de cultivar la
vid y extraer de ella el vino;
otra dice que fue descubierta
por el pastor Estafilo que
encontró a una de sus cabras
comiendo los frutos de una
planta, tomó los frutos y se los
llevo a su amo, Oinos, quién al
colocarlos en un cuenco,
extraerles el jugo y beberlo
comprobó que se regocijaba cada
vez que lo tomaba.
Cuenta la leyenda persa que de
las semillas que un ave dejó
caer a los pies del rey Djemchid
nacieron plantas que dieron
abundantes frutos y que al beber
su favorita el oscuro jugo
fermentado de éstos frutos se
durmió profundamente y al
despertar se sintió curada y
feliz. Entonces el rey nombró al
vino Darou é Shah ( el remedio
del rey ). Cuando su
descendiente Cambises fundó
Persépolis los viticultores
plantaron viñas alrededor de la
ciudad dando origen al célebre
vino de Shiraz, ciudad próxima a
Persépolis.
El libro del Génesis de la
Biblia refiere que Noé, una vez
terminado el diluvio, planta
vides y bebe vino haciendo
coincidir el renacimiento de la
humanidad con el nacimiento del
vino.
Sin embargo a la luz de
conocimientos recientes, sabemos
que la vid tanto silvestre como
vinífera existe desde la Era
Terciaria puesto que se ha
encontrado hojas registradas en
las piedras y semillas en
asentamientos prehistóricos, en
tumbas, pirámides y en pequeñas
ánforas en las ruinas de ciento
de ciudades. Todo ello no hace
mas que atestiguar la gran
antigüedad de este cultivo
demostrando al mismo tiempo que
el vino fue conocido por todos
los pueblos antiguos desde la
India hasta las Galias porque la
práctica de la cosecha de
racimos salvajes de vitus
vinífera para obtener una bebida
inspiradora era muy sencilla.
Así desde el mítico monte
Ararat, que se levanta en el
este de Turquía, en el que nacen
varios ríos que se convierten en
afluentes del Eufrates y del
Tigris, la vid viajó a la cuna
de la civilización,
expandiéndose hacia los cuatro
puntos cardinales. Por eso por
su expansión hacia el Oeste que
la viña conquista al mundo de la
mano de los mercaderes fenicios
y griegos a través del
desarrollo del comercio marítimo
en el Mediterráneo.
Los romanos atribuían a Saturno
sus viñedos famosos y obtenían
vinos que debido a su método de
elaboración durante el cual le
agregaban miel, alquitrán y
otras sustancias para
conservarlos, no serían hoy de
nuestro agrado.
Tras la conquista romana el
cultivo de la vid se generalizó
en todo el territorio del
Imperio y la fabricación de
vinos se convirtió en una fuente
de riqueza especialmente en la
Galia Narbonnaise (sur de
Francia), en el Gaillac, en el
Este francés y en el Hermitage,
sobre el Ródano, convirtiéndose
las Galias en el centro del
intercambio y la venta de vinos
hacia todas las zonas europeas.
Durante la Edad Media se diseña
el nuevo mapa vitivinícola de
Europa bajo la impronta del
prestigio de los vinos
regionales y de las creencias
religiosas, cristianas e
islámicas. En el renacimiento
comienza una nueva etapa en la
historia del vino, porque en los
siglos XV y XVI cuando se
mejoran los sistemas de
vinificación y los vinos de
Borgoña, Champaña y Burdeos, en
Francia, comienzan a adquirir la
fama que los hará célebres. Sin
olvidar a Don Perignon que
descubre el modo de preparar el
champaña espumoso.
La tradición de los vinos
franceses llegó a América con
los españoles, que transportaban
durante la Conquista las
especies vegetales más
importantes para ellos: la
higuera, el olivo y la vid. A la
Argentina la vid llegó desde
Chile junto a los primeros
colonizadores que pisaron
nuestro país.” (Fuente
desconocida). |